CURSO ONLINE CON ALAIN VIGNEAU organizado por Arca de Noe

“DEL HUMOR QUE DAÑA AL HUMOR QUE SANA, LA DIMENSIÓN TRAGICOMICA DE LA NEUROSIS Y SU REVELANCIA EN LA RELACIÓN DE AYUDA”

Los miércoles 3, 10, 17, 24 Y 31 de marzo, sesiones de dos horas. 

Para más información e inscripciones escribe a t.barbena@gestaltbarcelona.com

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“ La risa es la distancia más corta entre dos personas” dijo un sabio. Ciertamente reír juntos de una misma cosa establece un puente inmediato entre los individuos, pero en el humor, como en otras formas de expresión tan directamente ligadas a la comunicación, no todo vale. El humor es, a la vez, algo que anhelamos saborear a lo largo de nuestra vida, y algo que tememos profundamente, en lo que puede tener de ofensivo y excluyente. Una de nuestras mayores sombras es la vergüenza de nosotros/as mismos/as y una de sus consecuencias más nefastas es la poca confianza que tenemos en nuestras propias capacidades de vivir una vida plena y dichosa. Dudamos constantemente de nuestras cualidades, sean intelectuales, físicas, intuitivas o ligadas a nuestra creatividad natural, cuando ellas podrían dotarnos de una salud emocional satisfactoria. Parte del daño causado en la infancia a esta castración de nuestra capacidad amorosa está directamente ligada al uso de un humor dañino que fue empleado en nuestra contra por parte de algunas personas de supuesta autoridad moral sobre nosotros (padres u otros familiares, maestros, personal educativo religioso, etc…) o de otros grupos de niños. Se rieron de nosotros y, en algún lugar de nuestro Ser, aquellas risas quedaron inscritas como símbolos de agresión, vergüenza y soledad, negándonos para siempre el acceso a cierta bondadosa ligereza frente a los sufrimientos y avatares de la vida. Aquel abuso emocional relegó nuestra dignidad al objeto de burla, privándonos de poder saborear algún día el maravilloso poder sanador de una carcajada brillante, cuando esta no es una temida amenaza de exclusión, sino una genuina y compasiva expresión de la asombrosa grandeza de nuestra tragicomedia particular. Un humor sano no trivializa el dolor sino que lo celebra y llorar y reír pueden llegar a hermanarse en nuestro corazón como dos formas sencillas de expresar lo que sentimos adentro, sin culpas ni prejuicios. Solo un humor amoroso y sano puede curar las heridas que, en el paciente, ha causado en otros tiempos un humor irónico sinónimo de desprecio y humillación. Juntos exploraremos la dimensión curativa de un humor ajustado y genuino que, bien empleado, podrá devolver al paciente una justa medida de su tránsito por la vida y nutrir la relación de ayuda de una dimensión nueva y enriquecedora para todos.

Para más información e inscripciones escribe a t.barbena@gestaltbarcelona.com